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El acné es una enfermedad cutánea común por la obstrucción de folículos pilosos con grasa (sebo) y células muertas, causando puntos negros, espinillas (pápulas/pústulas) y quistes, más frecuente en adolescentes por cambios hormonales, pero puede aparecer a cualquier edad; se trata con limpieza suave, evitar apretar los granos y medicamentos tópicos u orales (como antibióticos o isotretinoína para casos graves) bajo supervisión médica, buscando productos "no comedogénicos" y manejando el estrés.
Causas. El acné se presenta cuando se taponan los orificios diminutos en la superficie de la piel. Estos orificios se llaman poros. Cada poro es una abertura a un folículo, el cual contiene un cabello y una glándula sebácea.
Para quitar el acné, mantén una rutina de limpieza suave dos veces al día con productos que contengan ingredientes como ácido salicílico o peróxido de benzoilo, evita tocarte la cara, usa cosméticos sin aceite y busca tratamientos dermatológicos como retinoides si es necesario, además de considerar cambios en la dieta para reducir azúcares y lácteos.
El acné es una afección de la piel que puede causar granos (pústulas), manchas rojas (pápulas), puntos blancos, puntos negros y quistes en la cara y el cuerpo. Las espinillas son causadas por un poro obstruido que se ha infectado. Esto puede ser causado por un exceso de grasa y P. acnes, una forma de bacteria.
El acné, también conocido como acné común o acné vulgar es una enfermedad crónica inflamatoria de la piel que involucra las unidades pilosebáceas (folículo piloso y glándulas sebáceas), caracterizada por la formación de comedones, pápulas, pústulas, nódulos y cicatrices, que aparecen principalmente en la cara, parte superior del tronco y en ocasiones extremidades.
Etimología
Originalmente, de acuerdo con Aristóteles, los médicos griegos antiguos ocupaban el término Ίονθοι para referirse al acné. Hipócrates también utilizaba el término, aunque no explica su origen. La palabra se relacionaba con el concepto de «pubertad», puesto que el significado del singular Ίονθος es «primer crecimiento de la barba».
Los antiguos médicos romanos llamaban varus al acné, mencionado por Plinio el Viejo y Celso.
Hasta el siglo II d. C. la palabra griega άκμή (acmé), significaba la «magnitud de una enfermedad» o una «crisis febril». En ese siglo el concepto se aplicó al momento de «culminar el crecimiento», es decir a la pubertad, por lo que su significado se asociaba al de Ίονθοι, de acuerdo con los estudios de Julio Pólux. En el siglo III d. C. Cassius explica que debido a la ocurrencia de la enfermedad en la pubertad, esto es en el άκμή, la gente la llamaba άκμάς.
Sin embargo, después de esto, no hay una explicación definitiva para la derivación desde el término con «m» al término actual con «n». Al menos encontramos las siguientes explicaciones:
Un error tipográfico en las traducciones latinas del término griego.
Una derivación de la conjunción entre el prefijo α (a), y una contracción del término κνήσις. (cneois), que significa «rasguño».
Una derivación del término griego άχνη (ajne), que significa «cualquier cosa que sale a la superficie».
Que άκμάς, no viniera del término άκμή, sino que fuera una transliteración variable de un término en otro idioma, probablemente del egipcio aku-t, que significa «furúnculo, llaga, pústula o nódulo», de acuerdo con el papiro Ebers.
La causa del acné es una acumulación de células cutáneas muertas, bacterias y sebo seco que obstruye los folículos pilosos.
En la piel se forman bultos (puntos negros o blancos), granos, quistes y a veces abscesos, generalmente en el rostro, el tórax, los hombros o la espalda.
Para diagnosticar el acné, se explora la piel.
Los tratamientos habituales consisten en antibióticos y preparaciones tópicas para el acné leve, antibióticos por vía oral para el acné moderado e isotretinoína por vía oral para el acné grave.
El acné es la enfermedad cutánea más común en los Estados Unidos y afecta al 70% de la población en algún momento de la vida.
Verruga
La verruga (también conocida como mezquino o cadillo) es una lesión cutánea epidérmica benigna, de origen viral. Presentan una morfología variable, pero generalmente de forma globular y pueden afectar a distintas zonas de la piel.
Su extirpación no es fácil ya que las verrugas tienen su propio sistema de irrigación sanguínea que causan un sangrado abundante en su extracción quirúrgica; además pueden regenerarse con mayor virulencia. Adicionalmente compromete varios terminales nerviosos por lo que su extracción o manipulación causa gran dolor.
Las verrugas pueden contraerse por contacto íntimo con personas afectadas por el virus del papiloma humano radicado en la zona genital y por transmisión consanguínea de portadores asintomáticos. El desarrollo de verrugas se favorece cuando hay fallos en el sistema inmunitario.
Las verrugas vulgares son por lo general autolimitadas y desaparecen espontáneamente. Sin embargo, pueden tratarse con métodos destrucción del tejido afectado: extirpación, cauterización, crioterapia, nitrógeno líquido, como asimismo utilizando algunos medicamentos tópicos o inyectables.
Verruga Plantar
Las verrugas plantares (en latín: verruca plantaris; VP) son verrugas causadas por el virus del papiloma humano (VPH). Una vez en el interior del cuerpo humano, tiene un periodo de incubación de 2 a 20 meses que no dará ninguna sintomatología hasta que se produzcan las mejores condiciones para prosperar. Se manifiesta con lesiones pequeñas que aparecen en la planta del pie que tienen la apariencia de una coliflor. Este se aloja en las dos primeras capas de la piel (epidermis y dermis), pero nunca llega a capas más profundas, también pueden presentar pequeñas manchas negras en su superficie que al deslaminar produce un sangrado. Debido a la presión que ejerce el cuerpo sobre las plantas de los pies, puede formarse un endurecimiento de la piel encima de la verruga. Las verrugas pueden ser dolorosas o no, según su tamaño, tiempo de evolución, localización y subtipo de virus del papiloma humano. Esta clase de verrugas suele crecer hacia adentro del pie. Poseen unas raíces que a medida que más tiempo pasan, más se implantan en la piel, y más dolor causa, por eso es importante tratarlas lo más rápido posible.
Piel
La piel (del latín pellis) o cutis (del latín cutis) o sistema tegumentario, es la cubierta externa de los animales vertebrados y uno de sus órganos más importantes. Las cubiertas de otros animales, como el exoesqueleto de los insectos, tiene otra estructura, composición química y desarrollo embrionario. Mientras otros animales poseen una epidermis similar, la dermis, la capa de tejido conjuntivo debajo, es característica de los cordados.
Actúa como barrera protectora que aísla al organismo del medio que lo rodea, protegiéndolo y contribuyendo a mantener íntegras sus estructuras, funciona también como sistema de comunicación con el entorno y es uno de los principales órganos sensoriales, contiene terminaciones nerviosas que actúan como receptores de tacto, presión, dolor y temperatura. Está formado por la piel propiamente dicha y las faneras o anejos cutáneos que son: pelos, uñas, glándulas sebáceas y sudoríparas.
Las enfermedades de la piel son estudiadas por la dermatología.
En el desarrollo del embrión (embriogénesis) la piel de invertebrados y de vertebrados tiene origen a partir de dos de las capas germinales. La epidermis deriva de la capa ectodermo, la dermis y la hipodermis derivan de la capa mesodermo.
Las estructuras cutáneas surgen de la epidermis e incluyen una variedad de características como el pelo, las plumas, las garras y las uñas.
Durante la embriogénesis, la epidermis se divide en dos capas: la peridermis (que se pierde) y la capa basal germinativa. La capa basal es una capa de células madre y, mediante divisiones asimétricas, se convierte en la fuente de células de la piel durante toda la vida. Se mantiene como capa de células madre a través de una señal autocrina, TGF alfa, y a través de la señalización paracrina del FGF7 (factor de crecimiento de los queratinocitos) producido por la dermis por debajo de las células basales. En ratones, la sobreexpresión de estos factores conduce a una sobreproducción de células granulares y a una piel gruesa. El pelo y las plumas se forman en un patrón regular y se cree que es el resultado de un sistema de reacción-difusión.
Este sistema de reacción-difusión combina un activador, Sonic hedgehog, con un inhibidor, BMP4 o BMP2, para formar grupos de células en un patrón regular. Las células epidérmicas que expresan Sonic hedgehog inducen la condensación de células en el mesodermo. Los grupos de células mesodérmicas devuelven la señal a la epidermis para que forme la estructura adecuada para esa posición. Las señales BMP de la epidermis inhiben la formación de placodas en el ectodermo cercano. Se cree que el mesodermo define el patrón. La epidermis instruye a las células mesodérmicas para que se condensen y luego el mesodermo instruye a la epidermis de qué estructura hacer a través de una serie de inducciones recíprocas. Los experimentos de trasplante con la epidermis de ranas y tritones indicaron que las señales mesodérmicas se conservan entre las especies, pero la respuesta epidérmica es específica de la especie, lo que significa que el mesodermo instruye a la epidermis de su posición y la epidermis utiliza esta información para hacer una estructura específica.
La estructura histológica básica de la piel es igual en todos los vertebrados.
De manera general desde la superficie hacia la profundidad la piel está formada por tres capas:
La epidermis. La dermis. La hipodermis. Cada una de las capas tiene funciones y componentes diferentes. Dentro de la dermis suelen encontrarse los anexos tegumentarios o faneras, incluso aquellos de origen epidérmico, como el pelo.
La dermis se compone de dos estratos, uno superficial y otro compacto, que presentan las mismas características y son homólogos en todos los grupos, pero reciben distintos nombres de acuerdo al grupo de vertebrados:
La piel tiene distintas funciones, más o menos marcadas según la especie de que se trate
Barrera de protección frente el medio externo, está dentro de las primeras barrera inmunológica. Mimetismo: permite camuflarse. Respiración: la respiración cutánea se da en los anfibios; en el caso de los parásitos anteriormente citados la absorción de nutrientes incluye oxígeno. Excreción: es el caso del sudor, una orina muy diluida que además de eliminar sustancias nocivas también permite reducir la temperatura corporal. Papel diagnóstico: observando su aspecto se pueden detectar enfermedades, tanto propias de la piel (lepra, sarna, etc.) como de otras partes del cuerpo (ver sección Dermatología). Además, es un indicador de la edad del individuo. Importancia en el cortejo: mediante la coloración del tegumento, y de sus faneras (como plumas y pelo) se reconocen individuos del sexo opuesto mediante dimorfismo sexual. También sirven para la exclusión de individuos de otras especies distintas en algunos casos. Faneras Las faneras son estructuras anejas a la piel, cada una con una función determinada. Escamas, plumas, pelos tienen una función básica de recubrimiento para servir de protección o mantener la temperatura, aunque estas funciones se pueden ampliar y modificar (ejemplo: las plumas se utilizan en el vuelo de las aves). Otras faneras, como cuernos, garras, etc., están al servicio de la depredación, o a la defensa. Finalmente, hay toda una serie de glándulas exocrinas que secretan sustancias para mantener la impermeabilización, la temperatura, grado de humedad, etc. Pero también venenosas para defenderse de los depredadores, o sustancias nutritivas como las glándulas mamarias exclusivas de mamíferos.
Escamas: en peces teleósteos, reptiles, remanente en aves y en algunos mamíferos. Osteodermos, osteocutos o placas óseas: en reptiles, por ejemplo en cocodrilos y en el caparazón de las tortugas. También aparecen en los mamíferos del orden Xenarthra. Plumas: aves. Pelos: mamíferos. Cuernos: característicos de algunos grupos de mamíferos. Se dividen en cuernos propiamente dichos, astas. El «cuerno» del Rinoceronte es una estructura córnea única. Uñas. Garras. Faneras especializadas, como el órgano perliforme en peces o espolones en machos de especies de anfibios (ambos ayudan en el acoplamiento). Glándulas exocrinas. Glándulas mucosas. Glándulas serosas. Glándulas sudoríparas. Glándulas sebáceas. Glándulas ceruminosas - glándulas del canal del oído que producen cerumen. Glándulas mamarias.
En el ser humano adulto la piel ocupa una extensión de 2 m² y pesa 4.1 kg. Tiene un espesor que oscila entre 0,5 mm en los párpados y 4 mm en el talón. Se divide en dos capas principales que, de superficie a profundidad, se llaman epidermis y dermis.
Las células principales que forman la epidermis se llaman queratinocitos. Contiene también melanocitos que dan la pigmentación a la piel y células de Langerhans y linfocitos, que se encargan de dar protección inmunológica. La epidermis crece constantemente pero mantiene siempre el mismo espesor debido a un proceso de descamación. Las células situadas en el estrato germinativo se dividen frecuentemente y forman células hijas que emigran progresivamente desde la profundidad hasta la superficie, donde acaban por desprenderse. En el ser humano el proceso completo dura alrededor de cuatro semanas.
Estratos El estrato germinativo o capa basal es el más profundo, está formada por células cilíndricas dotadas de núcleos ovales. Las células están dispuestas en general formando una capa única. Intercalados entre los queratinocitos se encuentran algunos melanocitos que segregan melanina y dan color a la piel. El estrato espinoso se conforma por células con forma poligonal, los núcleos son redondos y el citosol es de características basofilicas. Tiene un mayor contenido de tonofibrillas que las del estrato germinativo. Las prolongaciones del citosol se asemejan a espinas, por lo que también reciben el nombre de células espinosas, justamente porque las tonofibrillas son más numerosas en dichas prolongaciones dando la forma de espinas. El estrato granuloso se compone de 3 a 5 capas de células aplanadas, el citosol contiene gránulos basófilos denominados gránulos de queratohialina. La queratohialina es una sustancia precursora de la queratina. Cuando los queratinocitos llegan a la última capa de este estrato, las células epidérmicas mueren y al morir vierten su contenido al espacio intercelular. El estrato lúcido se distingue por tener una zona muy delgada de características eosinófilas. Los núcleos comienzan a degenerar en las células externas del estrato granuloso y desaparecen en el estrato lúcido. El estrato córneo está formado por células planas queratinizadas anucleadas, también llamadas células córneas. Esta capa se distingue como la más gruesa y eosinófila. El estrato córneo está formado por hileras aplanadas y muertas que son los corneocitos. Los corneocitos están compuestos mayormente por queratina. Todos los días se eliminan capas de corneocitos. El estrato disyunto es la continua descamación de las células córneas.
Dermis
La dermis se encuentra debajo de la epidermis, tienen la peculiaridad de presentar gran abundancia de fibras de colágeno y elásticas que se disponen de forma paralela y que le dan a la piel la consistencia y elasticidad característica del órgano. Histológicamente se divide en 2 capas: Estrato papilar (dermis papilar). Es más superficial y su espesor representa el 20 % de la dermis. Está compuesto por tejido conectivo laxo y fibras de colágeno tipo III. Estrato reticular (dermis reticular). Es la capa más profunda y corresponde al 80 % del espesor de la dermis. Está formado por tejido conectivo denso, fibras de colágeno tipo I, fibras elásticas. Contiene mastocitos, reticulocitos y macrófagos. La dermis es más gruesa que la epidermis. En ella se encuentran los anexos cutáneos, que son de dos tipos: córneos (pelos y uñas) y glandulares (glándulas sebáceas y sudoríparas). Cuenta también con vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas. Las estructuras de la dermis son las siguientes:
Folículo piloso. Estructura cutánea de la que nace el pelo. Músculo piloerector. Se extienden desde la dermis superficial hasta el folículo piloso. En situaciones de frío intenso, estrés o miedo, estos pequeños músculos se contraen de forma involuntaria, fenómeno que se conoce habitualmente como piloerección o piel de gallina. Terminaciones nerviosas que hacen posible la sensación de tacto y la sensibilidad al calor, frío, presión y dolor. Glándulas sebáceas. Son glándulas que producen una sustancia oleosa que recibe el nombre de sebo. El sebo reviste y protege la superficie de la piel y el pelo, evitando la deshidratación. Está formado por colesterol, triglicéridos, sales minerales y proteínas. Estas glándulas se encuentran situadas en la dermis y secretan generalmente a un folículo piloso, están ausentes de las palmas de las manos y pies. Glándulas sudoríparas. Secretan un líquido compuesto de agua y sales minerales que recibe el nombre de sudor. Se abren al exterior a través de pequeños poros situados en la superficie de la piel. Existen dos tipos de glándulas sudoríparas: ecrinas y paracrinas. Las glándulas sudoríparas ecrinas se distribuyen en la piel de todo el cuerpo, mientras que las apocrinas son menos numerosas, producen una secreción más espesa y se localizan preferentemente en ciertas zonas: axilas, periné y zona púbica. Vasos sanguíneos y linfáticos. La epidermis carece de vasos sanguíneos, por lo que su nutrición depende de los vasos de la dermis que se organizan en un plexo arterial profundo situado entre la dermis y la hipodermis y otro superficial del que parten pequeños capilares. Hipodermis o tejido subcutáneo En ocasiones se denomina también fascia superficial. Se encuentra situada debajo de la dermis. Está formada por tejido conjuntivo laxo que dispone de fibras para unirse tanto a la dermis como a los tejidos subyacentes. Contiene adipocitos que sirven como reserva de grasa y dispone de numerosos vasos sanguíneos que aportan sangre a las capas más superficiales de la piel. Algunas de las estructuras que se encuentran en la hipodermis son las siguientes:
Vasos linfáticos y sanguíneos. Los vasos linfáticos y sanguíneos se extienden por el tejido subcutáneo y mandan pequeños plexos por la dermis para irrigarla. Nervios cutáneos. Se localizan en el tejido subcutáneo y mandan ramos por la dermis y terminaciones nerviosas aferentes a la epidermis. Ligamentos cutáneos. Se les llama en conjunto retinacula cutis, relacionan la dermis con la fascia profunda, tienen la función de proporcionar a la piel el movimiento a través de la superficie de los órganos, nacen en la fascia profunda y se unen a la dermis, están particularmente desarrollados en las mamas.
La superficie de la piel no es lisa, presenta surcos, hendiduras y líneas que forman dibujos variables según el sector y el individuo. Por ejemplo las impresiones de los extremos de los dedos que son características de cada persona.
Pliegues y surcos. Más menos acentuados, están siempre presentes en todos los individuos sobre la cara dorsal de ciertas articulaciones, incluso cuando estos están en extensión completa. Ejemplo: codos, rodillas, dedos, muñecas, etc. Arrugas. Pueden ser provocadas por contracción muscular, debido a un movimiento o por disposiciones estructurales de la piel. Ejemplo: pliegues de las articulaciones. Poros cutáneos. Son el orificio externo del canal de salida de una glándula sudorípara o sebácea.
Función
La piel realiza diferentes funciones básicas que pueden agruparse en cinco: Protección. Sensibilidad. La sensibilidad de la piel se debe a la existencia de numerosas terminaciones nerviosas que contienen receptores para el tacto, calor, frío, presión vibración y dolor. Pueden distinguirse los siguientes: Corpúsculos de Meissner. Son responsables del tacto fino. Corpúsculos de Krause. Proporcionan la sensación de frío. Corpúsculos de Pacini. Dan la sensación de presión. Corpúsculos de Ruffini. Son sensibles al calor. Corpúsculos de Merkel. Son responsables del tacto. Termorregulación. La piel tiene gran importancia en el control y mantenimiento de la temperatura corporal. Ello es posible gracias a la contracción o dilatación de los pequeños vasos sanguíneos que la atraviesan, minimizando o aumentando la pérdida de calor según las necesidades. Excreción y absorción de sustancias. Una de las sustancias excretadas por la piel es el sudor. Síntesis de vitamina D. Aunque una parte de la vitamina D que necesita el organismo se obtiene de los alimentos, el 90 % se sintetiza en la piel. El proceso de síntesis requiere la presencia de rayos ultravioleta procedentes de la radiación solar. Morfología externa Externamente, lo que se observa es la macroestructura superficial de la piel. A simple vista parece llana y plena, pero en realidad presenta pliegues, surcos, arrugas y pequeñas prominencias:
Pliegos y surcos más acentuados, están siempre presentes en todos los individuos sobre la cara dorsal de ciertas articulaciones cuando estas están en extensión completa o están en articulaciones completas. Por ejemplo, codos, dedos, y muñecas. Arrugas: pueden ser provocadas por contracción muscular, a causa de un movimiento, o por disposiciones estructurales de la piel; por ejemplo: pliegues de las articulaciones. Porus cutanis: son los orificios externos del canal de salida de las glándulas sudoríparas y sebáceas. Estos últimos reciben el nombre de ostium (orificio) folicular. La elasticidad es una de las propiedades cutáneas más relevantes, y puede ser alterada por diversos factores ya sea extrínsecos o intrínsecos. El más común es el edad. La elasticidad se cuantifica empleando procedimientos elastográficos basados en diversas técnicas de ultrasonografía. Algunas enfermedades singulares en las que está afectada la elasticidad de la piel son el cutis laxo congénito, el pseudoxantoma elástico y la dermatoporosidad.
Pigmentación El color de la piel varía según el número de melanosomas o gránulos de melanina sintetizados dentro de los melanócitos. La piel presenta pigmentación, o melanina, generada por los melanocitos, que absorbe parte de la radiación ultravioleta (UV) del sol, potencialmente peligrosa. También contienen enzimas reparadoras del ADN que ayudan a revertir el mal generado por los UV, las personas que no presentan los productos generados por estas enzimas poseen una mayor probabilidad de sufrir de cáncer de piel. Una forma predominantemente producida por la luz ultravioleta, el melanoma maligno, es particularmente agresiva, causando rápidamente metástasis y siendo mortal con frecuencia si no se trata. La pigmentación de la piel humana varía entre poblaciones de manera sorprendente. Esto ha llevado a la clasificación de las personas basándose en el color de la piel. Diversos medicamentos y compuestos químicos pueden producir cambioes en la pigmentación cutánea.
La piel es el órgano humano más grande. Por ejemplo, en una mujer adulta, la piel tiene una superficie de entre 1,5 y 2 metros cuadrados, la mayor parte de ella tiene un grosor de entre 2 y 3 mm. Cada 6,5 cm² de piel contiene 650 glándulas sudoríparas, 20 vasos sanguíneos, 60 000 melanomas, y más de un centenar de terminaciones nerviosas.
Psoriasis
La psoriasis o soriasis (AFI: [soˈɾja.sis], del griego ψώρα, picor) es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, que produce lesiones escamosas engrosadas e inflamadas, con una amplia variabilidad clínica y evolutiva. No es contagiosa, aunque sí puede ser hereditaria. Puede afectar a cualquier parte de la piel, frecuentemente a las zonas de codos, rodillas, cuero cabelludo, abdomen, piernas y espalda. No es raro que produzca afectación de las uñas. Esto se conoce como psoriasis ungueal. Las uñas pueden ser la única zona afectada al principio de la psoriasis. En ocasiones produce complicaciones como la artritis psoriásica.
Clasificación La clasificación más utilizada se organiza según los síntomas, los tipos de lesiones cutáneas y la gravedad general del cuadro. Es la clasificación más útil para la elección de su tratamiento y para el conocimiento del pronóstico de la enfermedad en cada paciente. La clasificación está detallada en el apartado Cuadro clínico. En la antigüedad era falsamente diagnosticada como lepra, debido a la similitud de sintomatología.
Epidemiología Se estima que entre un 2 y un 3 % de la población sufre de psoriasis. La prevalencia varía entre las diferentes poblaciones de todo el mundo, siendo más frecuente en los países más distantes del ecuador. En Europa se estima que la incidencia es aproximadamente del 1,5 % y en los EE. UU. del 4,6 %. En contraste, las tasas de prevalencia son mucho más bajas entre los países africanos del este, los afroamericanos, China (0,4 %) y la India (0,7 %). Puede aparecer a cualquier edad, si bien es menos frecuente en los niños que en los adultos, con un pico de incidencia entre los 20 y los 55 años. En aproximadamente un tercio de los pacientes, la psoriasis debuta antes de los 20 años. Suele iniciarse con cuadros clínicos atípicos o leves, difíciles de diagnosticar. La psoriasis en placas es el tipo más frecuente en todas las edades, aunque en los niños las lesiones suelen ser más pequeñas y menos escamosas que en los adultos. Afecta por igual a ambos sexos, si bien es más precoz en mujeres y en personas con antecedentes familiares.
Etiología La psoriasis es una enfermedad multifactorial compleja, de origen autoinmune, y su etiología exacta es en gran parte desconocida. Se ha demostrado una predisposición genética, la cual sin embargo no puede explicar completamente la patogénesis de la enfermedad. Además de la susceptibilidad genética, se suman factores ambientales, así como el género y la edad. Recientemente, ciertos desequilibrios en los mecanismos de regulación epigenéticos se indican como elementos causales en la psoriasis.
Participación genética La herencia de esta enfermedad es posiblemente poligénica. Se ha demostrado una importante agregación familiar, con una concordancia aproximada en gemelos monocigóticos del 60 % y la asociación a determinados HLA. En este sentido, se asocia la predisposición a psoriasis con los antígenos HLA-CW6, y HLA-DR7. Además, existe correlación entre el tipo clínico de psoriasis y otros antígenos HLA. Por ejemplo, el HLA-B17 se asocia a un inicio más precoz y un curso más grave, y el HLA-B27 está relacionado con la forma pustulosa generalizada. Factores desencadenantes Existe una gran variedad de factores desencadenantes, tanto del episodio inicial como de empeoramientos o de reaparición después de remisiones aparentemente completas:
Infecciones: Causadas por bacterias (Streptococcus pyogenes, Staphylococcus aureus), hongos (Malassezia, Candida albicans) o virus (papilomavirus, retrovirus, virus de la inmunodeficiencia humana). Fármacos: Tratamientos como las sales de litio, betabloqueantes, antimaláricos, anti-infl amatorios no esteroideos (AINE), inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina o la retirada de los tratamientos con corticosteroides. Dieta y consumo de alcohol: Factores dietéticos tales como el gluten y el alcohol. Traumatismos: Es muy frecuente que los pacientes psoriásicos presenten el fenómeno de Koebner, y las lesiones aparezcan en la piel inicialmente sana que recibe un traumatismo, rasguño, cortaduras, rascado, quemaduras solares, etcétera, tras un período de incubación de entre 7 y 14 días. Factores psicológicos: Aunque no se asocia a ningún trastorno de la personalidad, el estrés emocional puede desencadenar o agravar la psoriasis. Factores climáticos: Los climas fríos se asocian a empeoramientos de la enfermedad y los calurosos a la mejora. En general, los pacientes mejoran con la exposición al sol; solo entre el 5 y el 10 por ciento presentan psoriasis fotosensibles. Factores endocrinos: No está clara la relación, aunque se evidencian picos de máxima incidencia en la pubertad y la menopausia, mejora con el embarazo y empeora tras el parto. Patogenia Aunque está poco esclarecida, hay dos hechos básicos: la hiperplasia epidérmica por un aumento de la población germinativa, y el infiltrado inflamatorio de la dermis. La inflamación viene mediada por el Linfocito T CD4+ que libera (junto al queratinocito) citocinas proliferativas, que estimulan la proliferación de las células epidérmicas. La respuesta inflamatoria es de tipo celular, frente a un autoantígeno aún desconocido, o frente a un superantígeno estreptocócico en el caso de la psoriasis en gotas postinfecciosa. Esta teoría viene avalada por los estudios anatomopatológicos de las muestras de biopsia, así como por la efectividad de los fármacos que inhiben la activación de los linfocitos T, su expansión clonal o la liberación de citocinas proinflamatorias.
Anatomía patológica Es característico de la psoriasis la hiperqueratosis paraqueratósica de la epidermis, con acumulaciones de leucocitos polimorfonucleares (denominados abscesos de Munro-Saboureaud), así como el adelgazamiento de la epidermis suprapapilar con acantosis interpapilar. También hay papilomatosis dérmica, con capilares dilatados y tortuosos verticales en las papilas, además de infiltrados de linfocitos perivasculares.
Cuadro clínico La psoriasis no es una enfermedad contagiosa. Afecta tanto a la piel como a las mucosas, y en ocasiones se asocia a la artritis. Su amplia variabilidad de lesiones hace necesaria una clasificación con fines docentes, pronósticos y terapéuticos.
Lesiones cutáneas La lesión elemental es una pápula o placa eritematosa, de tamaño diverso y tono rojo oscuro, bordes delimitados y habitualmente cubierta de escamas. El raspado de las lesiones (raspado de Brocq) permite observar tres signos característicos: Signo de la «mancha de cera» o de la «bujía»: al rascar la lesión, se desprenden multitud de escamas similares a las que se desprenderían de una vela. Fenómeno de la membrana epidérmica o membrana de Duncan-Dulckley: tras desprenderse las escamas, aparece una película transparente que recibe este nombre. Signo del rocío sangrante o signo de Auspitz: al desprender la membrana de Duncan-Dulckley, aparecen petequias a consecuencia del daño vascular de las papilas dérmicas, por el desprendimiento de la epidermis que las recubre. Este signo no aparece en la psoriasis invertida, ni en la pustulosa.
Además, es posible encontrar: Halo de Woronoff: halo hipocrómico en torno a la placa, ligado al inicio de la regresión de la lesión. Es menos frecuente. Fenómeno de Köbner, en aproximadamente el 20 por ciento de los pacientes. Las lesiones de las mucosas son muy infrecuentes, y en general se circunscriben a labios y pene. Por norma, no existe descamación. Lesiones de las uñas. El trastorno del proceso de queratinización tiene como consecuencia un ritmo de crecimiento acelerado que puede alterar el aspecto físico de las uñas. La psoriasis de la uña puede resultar dolorosa, debido a su localización.
Entre un 30 y un 50 por ciento de los enfermos presenta alteraciones de las uñas (psoriasis ungueal). Es más frecuente que ocurra en las manos que en los pies y en pacientes con afección articular. Aunque no es lo habitual, puede ser el único problema del paciente con psoriasis. Por lo general, la afectación de las uñas por la psoriasis comienza después de la aparición de las lesiones cutáneas, con un retraso en su aparición de entre los 9 y los 11,5 años. Posiblemente, este lapso de tiempo es responsable de una menor prevalencia de la psoriasis ungueal en los niños. Las manifestaciones clínicas de la psoriasis ungueal dependen de la parte de la uña afectada. Las principales alteraciones que pueden presentarse son las siguientes: Piqueteado de la lámina: aparecen unos hoyuelos o depresiones en la lámina ungueal (en inglés, pitting), por afección de la matriz ungueal. Estas depresiones pueden estar dispuestas transversalmente, en filas longitudinales o de forma desorganizada, y pueden ser poco o muy profundas, hasta el punto de dejar un agujero perforado en la superficie de la uña. Cuando la lesión psoriásica afecta a un área más amplia de la matriz ungueal, se forman ranuras transversales de la misma manera, como pozos. Es la manifestación más común de la psoriasis ungueal. Decoloración de la uña «en mancha de aceite»: aparecen unas manchas amarillentas desde el inicio de la uña que se van extendiendo, debido a una afectación del lecho ungueal (base de la uña). Esta lesión va asociada a artropatías psoriásicas. Se producen por alteración del hiponiquio.
Onicolisis: se produce la separación de la uña de su lecho ungueal. Como consecuencia, la uña se torna blanquecina y en ocasiones, se pueden acumular exudados que confieren un tono amarillento. La colonización por bacterias u hongoso tornan la uña de color verduzco o marronáceo. La psoriasis es una de las principales causas de onicolisis, que es una de las alteraciones más frecuentes en la psoriasis ungueal. Hiperqueratosis subungueal: se debe a una proliferación importante de células paraqueratósicas, que confiere a la uña un aspecto de masa densa, pulverulenta y blanquecina,[19] denominado por algunos autores como «en médula de saúco». Es también, junto a la onicolisis, una manifestación muy frecuente de la psoriasis ungueal y con frecuencia aparecen juntas en un mismo paciente. A menudo se confunde con una onicomicosis. Psoriasis del surco ungueal y paroniquia psoriásica: consiste en lesiones eritematodescamativas alrededor de la uña, con destrucción de la cutícula. Es frecuente en la artropatía psoriásica.
Artropatía psoriásica.
Esta alteración, que debe tratarse multidisciplinarmente por el dermatólogo y el reumatólogo, es un tipo de psoriasis más invalidante que la psoriasis estrictamente cutánea. Suele comenzar entre los 35 y los 45 años, en general en pacientes previamente diagnosticados de psoriasis. Por término medio, un 7 por ciento de los pacientes con psoriasis sufren de las articulaciones. Entre los patrones de afectación articular en la psoriasis, están (para conocer la frecuencia de cada tipo de patrón, véase el artículo artritis psoriásica): Forma oligoarticular asimétrica: afecta sobre todo a articulaciones interfalángicas proximales y distales (dedos). Forma similar a la artritis reumatoide seronegativa: con un pronóstico más benigno y remisiones más duraderas. Forma mutilante: muy grave e infrecuente. Forma interfalángica distal: casi patognomónica (exclusiva) de la psoriasis, pero muy infrecuente. Forma periférica, asociada o no a sacroileítis anquilosante. Sacroileítis o espondilitis anquilosante: asociada o no a artropatía periférica. Patrones de presentación
En general, la psoriasis es un cuadro monomorfo (no presenta varios tipos de lesión a la vez), simétrico, que puede ser limitado o muy extenso. Existen muchas variantes según la morfología de las lesiones:
Psoriasis en placas o psoriasis vulgar. Es la forma más frecuente. Se caracteriza por la formación simétrica de placas de 1 a 30 centímetros, localizadas en cualquier zona de la piel, especialmente rodillas, codos, región lumbosacra y cuero cabelludo. Las lesiones pueden durar hasta meses, e incluso años, y en sucesivos brotes se van extendiendo al tórax y las extremidades. Cuando las lesiones confluyen en grandes placas con bordes geográficos, el cuadro se denomina psoriasis ''gyrata''; otras veces, aparece una zona central más clara, y el cuadro se llama psoriasis anular.
Psoriasis en gotas, psoriasis eruptiva o psoriasis ''guttatta''. Psoriasis en forma de gotas o pequeños puntos menores de 1 centímetro, a veces pruríticas, localizadas preferentemente en el tronco. Se da con más frecuencia en niños y en jóvenes, y suele aparecer bruscamente tras padecer una infección estreptocócica de las vías respiratorias superiores. Dura dos o tres meses y desaparece espontáneamente, salvo en algunos individuos que sufren brotes recurrentes. Suele reaparecer en la edad adulta como otro de los tipos de psoriasis.
Psoriasis eritrodérmica. Lesiones generalizadas que comprometen más del 90 por ciento de la extensión corporal y llegan a afectar el estado de salud del paciente por presentar fiebre, leucocitosis, desequilibrio electrolítico, déficit proteico, etcétera. Puede aparecer a partir de una psoriasis vulgar (y deja alguna zona de piel sana), tras un brote de psoriasis pustulosa, o bruscamente tras un periodo de intolerancia al tratamiento.
Psoriasis pustulosa generalizada o psoriasis de Von Zumbusch. Variante aguda e infrecuente, que generalmente aparece en pacientes con otros tipos de psoriasis tras la aparición de factores desencadenantes (medicamentos, hipocalcemia, estrés, infecciones). Las placas eritematosas confluyen en pocas horas en pequeñas pústulas estériles (llenas de pus no infectado), que rápidamente se secan, desaparecen y reaparecen en nuevos brotes. Si aparecen lesiones subungueales, la uña puede llegar a desaparecer. El curso de la enfermedad es ondulante, hasta que varias semanas después el paciente vuelve a la forma de psoriasis que padecía o a una psoriasis eritrodérmica.
Por lo general, el cuadro se acompaña de fiebre, mal estado general, leucocitosis y aumento de la velocidad de sedimentación globular. Sin el tratamiento correcto, puede ser mortal, por hipoalbuminemia, hipocalcemia y las consiguientes deshidratación e infecciones.
Impétigo herpetiforme También denominada psoriasis gestacional o del embarazo. Es una forma de psoriasis pustulosa generalizada poco frecuente, que aparece en la segunda mitad del embarazo. No está claro si se trata de un trastorno específico del embarazo o simplemente se ve agravado por él. La enfermedad generalmente se resuelve después del parto, aunque puede repetirse durante los embarazos posteriores. El grado de riesgo para el feto es un tema controvertido; sin embargo, se ha documentado una mayor morbilidad fetal, lo que sugiere la necesidad de una mayor supervisión prenatal.